LA CALIDAD TOTAL EN LOS PROCESOS, ACTUALIZANDO LAS BASES (PARTE II)

En la segunda parte del artículo, actualizaremos los siguientes 7 pilares de la CALIDAD TOTAL en los procesos de la compañía.

Los integraremos en el entorno incierto que vivimos, vamos a sacarles más partido, otros significados. Y no es que lo necesiten ya que son principios básicos por los que el tiempo no ha pasado. Son los principios que deberían guiar los valores de nuestras compañías.

Porque la calidad total en los procesos es el valor último de nuestro trabajo. Es el atributo que nos confiere honestidad en lo que hacemos. Es por lo que el cliente vuelve y se queda.

No es la carga lo que te rompe, es la forma en la que la llevas

LOU HOLTZ

Desterremos el miedo

Si en el punto anterior hablábamos del liderazgo y entendíamos que representaba a la calidad como persona, el temor al líder es algo que no podemos permitirnos. Manifestar, comunicar, hacer sentirse seguro al equipo con nosotros es fundamental.

Por ello es vital cambiar el sentido de éxito o de fracaso o ambos. Ser exitoso es equivocarse, rectificar y seguir adelante. Fracasar es aprender, modificar y no rendirse. Ambas actitudes conducen a la seguridad de un trabajo bien hecho, conjunto y motivador.

Eliminar las barreras que existen entre dptos.

No se puede entender la calidad total sin entender que el flujo tanto de comunicaciones, como de materias, de tareas, de personas debe de ser orgánico, natural, con flujo propio, sin esfuerzo, suave y adaptable.

Está comprobado que los nichos, separan a las personas, no les permite trabajar en equipo, no es inclusivo, evita la colaboración. ¿Quién quiere trabajar en un mundo así? Hoy que después de la pandemia se ha comprobado como para salir de los atolladeros la base es la solidaridad y la unidad.

La calidad total en los procesos, integra a todos los dptos. en flujos de valor compartidos. Estos flujos crean valor al cliente y a las personas que lo desarrollan.

Eliminar los lemas, las exhortaciones y las metas de producción para la fuerza laboral

Es cierto que utilizamos los valores o misión de las compañías para recordar el “por qué” hacemos lo que hacemos. En muchas ocasiones produce sensación de pertenencia, trasmite la cultura de la organización y puede integrar a todos los estamentos en la misma “lucha”.

Pero no es menos cierto que no puede servir para separar, discriminar o confundir. El valor de esos lemas debe de ser “sentido” por todos. Si no cumple con ese cometido y se utiliza como palanca para presionar o manipular es más honrado que los eliminemos de nuestros puestos o compañías.

Eliminar las metas numéricas

Podemos decir que los objetivos presentes en todos los procesos relacionados con la calidad total son imperativos. Sin embargo, eso no quiere decir que deban de ser logrados a cualquier precio.

La flexibilidad y adaptabilidad deberían de ser cualidades de los objetivos, cosa que no suele ocurrir. Para el desarrollo de estas dos cualidades deberíamos realizar análisis de las situaciones más a menudo. No tiene sentido alguno tratar de conseguir algo inalcanzable debido a que el entorno haya cambiado las reglas de juego. Eso alimenta justamente lo que antes hemos tratado de desterrar de nuestros procesos para conseguir esa calidad total tan necesaria: el miedo y los nichos.

Pongamos el foco y la atención en la voluntad de comprender, de aunar fuerzas, de conseguir procesos robustos entre todos para lograr la calidad total que reafirme nuestro valor.

Derribar las barreras que impiden el sentimiento de orgullo que produce un trabajo bien hecho

Si antes hablaba de la redefinición de palabras como éxito o fracaso, aquí hay que hablar de la redefinición de valoración. Y no solo de lo que para nosotros significa sino de lo mucho que nos cuesta valorar a los demás. Claro que con lo que nos cuesta valorarnos a nosotros mismos es lo normal.

Así que motivar e incentivar a las personas, liderarlas desde el feedback y la confianza es fundamental para que sientan capaces de seguir adelante, de afrontar retos, de desarrollar mejoras, de seguir dando lo mejor de sí mismas.

Los procesos soportados en la mejora continua no hacen más que facilitar la calidad total y la seguridad en los procedimientos.

Establecer un vigoroso programa de educación y entrenamiento

La gran mayoría de las organizaciones tienen una cultura diluida en la rutina, en la que se han olvidado los inicios y los futuros.

Es hora de que afrontemos las actualizaciones necesarias para conseguir que nuestra fuerza motriz, las personas, se formen y tengan las competencias que hagan evolucionar a la organización. La formación, las competencias, las capacidades, alcanzar la excelencia en ello nos asegura equipos integrados en la misión.

Esta evolución es básica para retarnos en nuevas formas de competir, de estar en la arena, de ganar en eficiencia, en resumen, de estar por encima de nuestros objetivos. Es la única forma de ganar.

Tomar medidas para lograr la transformación

La transformación no es el cambio ni es la evolución. Cambiamos cuando a lo largo de la vida pasamos de ser bebés a ser ancianos. Evolucionamos cuando desde el primate asamos al homo sapiens. Pero la transformación es cuando una oruga pasa a ser mariposa.

Para que el proceso de calidad total sea duradero la transformación debe forma parte de él. Tendrá que sobreponerse a todas las resistencias, a las dudas, a los miedos. Pero solo de ese modo será perdurable y conseguirá los objetivos a los que fue llamada.

Hemos repasado los 14 puntos de Deming sobre la calidad total, pilares sobre los que desarrollar los procesos con ingenio, cuidado de las personas, capacidad innovadora y liderazgo transformador.

Es hora de ponerse manos a la obra.

La calidad empieza con la educación y termina con la educación

KAORU ISHIKAWA

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